Alfonso Leng

(1884 – 1974)

Alfonso Leng, odontólogo, Decano de la facultad de Odontología de la universidad de Chile, Integrante del grupo Los Diez, de la Academia Ortiz de Zárate, la Sociedad Bach y Premio Nacional de Arte 1954, es una de las figuras musicales más apreciadas y analizadas de la creación musical nacional. Su música, además, es de constante presencia en los escenarios, tanto su obra pianística como la sinfónica y la de cámara vocal. Por lo mismo no nos extenderemos demasiado en su contextualización, salvo para recordar que se trata de aquellos compositores que se consideran fundacionales, abren el siglo XX a las vanguardias y la profesionalización del compositor (siendo él en verdad cirujano dentista de profesión y casi completamente autodidacta en lo composicional) en la medida de ver esto como una búsqueda estética inquieta, propositiva, profunda., filosófica incluso, alejada de caminos fáciles y de aprobación masiva.

Compositor de un catálogo para nada extenso, se destaca en su producción camerística la composición para canto y piano. Se trata poco más de una decena de canciones de arte, básicamente en alemán y francés, compuestas entre 1911 y 1955, inicialmente ligadas a la mélodie, seguidamente al lied expresionista de comienzos de siglo XX, con poetas como Rilke, Heine, Goethe y Boyer. El castellano es raro en Leng (aunque es momento de recordar que dejó inconcusa una ópera iniciada en 1904, “María”, sobre la novela de Jorge Isaacs, que estaba pioneramente escrita en castellano); sin embargo, tenemos dos canciones de Leng que toman poetas nacionales en ese idioma, “Alma mía” (Magallanes Moure) de 1919 y “Cima” (Gabriela Mistral) de 1922. La escritura vocal de Leng piensa generalmente en una intérprete femenina, casi siempre en tesitura central o de contralto. De hecho, las primeras intérpretes de sus canciones lo fueron, como Marta Petit, Lía Kindermann, pero sobre todo Margarita Valdés de Letelier, quien estrenó varias de sus canciones más tardías. Vale agregar que varias de estas canciones de arte de Alfonso Leng fueron llevadas al disco en 1974 por Carmen Luisa Letelier, contralto, (hija de Margarita Valdés) y Elvira Savi al piano

De entre todas las canciones, sin duda que “Cima” es la más frecuentada y apreciada. Leng toma el poema de la sección “Naturaleza” del libro “Desolación”, publicado el mismo año de la composición de esta canción de arte, lo que habla de la primicia de este acto, que, junto con las obras de Aracena Infanta, lo erige como de los primeros textos de la Mistral hechos canción. “Cima” de Alfonso Leng está dedicada a la contralto Marta Petit de Huneeus y a María Eugenia Cuevas Mackenna y se estrenará en agosto de 1927 en la Casa de la Sociedad Bach por la misma Petit y el compositor al piano. La obra se publicará años más tarde, en la edición Junio-Julio de 1934 de la “Revista de Arte” de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. La elección del poema no es antojadiza: es un texto relativamente breve, con temática existencialista, lenguaje metafórico, con referencia al canto mismo, considerado uno de los más vanguardistas de “Desolación” (ver, Goig, Cedomil: “Cima, de Gabriela Mistral”, Revista Iberoamericana XLVIII (118-119), abril, 1982, pp.59 – 72.), lo que lo hace afín al estilo, búsquedas, inspiración y necesidades de Leng. “Cima” se puede dividir de manera somera en dos partes: una primera hasta el compás 18, caracterizada por la omnipresencia del tresillo, (que opera como la ornamentación de los acordes por compás), la simultaneidad tresillo-binario, la reiteración obsesiva de las figuras rítmicas, como un pulso, un latido; luego viene una segunda sección que se inicia con una suerte de recitativo de cinco compases que explota la zona grave del canto, para luego retomar las características de la primera parte hasta el final. Quizá por ello también podría pensarse “Cima” simplemente como una obra unitaria con un breve paréntesis de aquellos cinco compases. Por su parte, el trabajo melódico vocal silábico, más que por peso propio, nace a partir de la armonía misma. El compositor comprende perfectamente no sólo el tono del poema, sino su estructura, como por ejemplo las rimas internas (véase “tarde”, “sangre”, “alguien”), la velocidad de la narrativa, el tactus del lenguaje; consecuentemente brinda una canción muy cohesionada, armónicamente rica, honda, incluso amenazante; una puesta en escena/música que busca retratar, de un solo trazo, paisaje, sentimiento e idioma por igual.

  • Cima
    Compositor: Alfonso Leng
    Texto: Gabriela Mistral
    Cantante: Constanza Ayala, mezzo-soprano
    Pianista: Andres Silva