Darwin Vargas
(1925 – 1988)
Darwin Vargas nació en Talagante en 1925 y falleció en Santiago en 1988. En 1936 ingresa al Seminario Pontificio y es ahí donde nace su vocación musical e inicia sus primeros estudios musicales. Esto marcará su ideario compositivo, en la búsqueda de lo sacro y trascendental, a lo que sumará el interés por el estilo musical del folclore años más tarde. A los 15 años se retira del Seminario y continua su perfeccionamiento con profesores particulares y en el Conservatorio Nacional con Jorge Urrutia Blondel. Desde entonces se dedicará completamente a la profesión musical. Será docente en la Escuela de Música de Valparaíso y formará el Grupo Talagante, dedicado al estudio, composición y difusión del llamado “nuevo estilo” (que buscaba de la expresión amplia de la identidad chilena alejada de modelos y recursos compositivos europeos), donde guio y reunió a diferentes compositores e intérpretes, como Roberto Escobar, Pablo Délano, Guillermo Riffo y Jorge Rojas Zégers. Actualmente, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso efectúa anualmente un Festival Internacional de Música Contemporánea que lleva su nombre y que para 2025 y llevaba veintiún ediciones.
En el catálogo de composiciones de Darwin Vargas se destacan tanto obras orquestales, como la “Obertura para tiempos de Adviento” (Premio de Honor compartido en el VI Festival de Música Chilena de 1958), y obras de cámara, en especial aquellas para guitarra (Véase sus Preludios para ese instrumento). En su estilo supo transitar o combinar elementos tomados del folclor como también del atonalismo, además de su interés por la expresión mística y religiosa, como muestra su “Misa de Dedicación del Templo Votivo” de 1975. Su obra vocal es mucho menos conocida y difundida.
“Canciones para Inés” (Talagante, 1969) es un ciclo de tres canciones dedicadas a la mezzosoprano Inés Pinto, compuestas en Talagante entre 1964 (“Gotas de hiel”) y entre 1964 y 1967 (“Balada” y “Todo es ronda”) [ver, Torres, “Gabriela Mistral y la creación musical en Chile”], agrupadas para conformar la obra completa (la cercanía de fechas respecto al ciclo “Cosas” de Luis Advis y la coincidente relación con Inés Pinto hace un muy interesante paralelo.) Pinto fue alumna de la maestra lila Cerda y, más que por sus medios vocales, destacaba por su musicalidad, calidad expresiva e inquietudes artísticas, desarrollando una carrera a partir de mediados de siglo XX, tanto en nuestro país como en el extranjero (Grecia, Israel, Estados Unidos, Puerto Rico), centrada en la música del barroco y de cámara contemporánea, aquí privilegiando el lied, la mélodie y el repertorio latinoamericano y chileno. Por esto se entiende la dedicatoria y estilo de este ciclo, que más que en lo meramente vocal es complejo en la expresión, lo a/tonal del estilo y en la detallada escritura rítmica: “Estas canciones están escritas para y dedicadas a Inés Pinto santa Cruz, una de las más altas expresiones de la interpretación musical”, anota Vargas en la portada del manuscrito. Si bien las tres canciones no conformaban inicialmente un ciclo, en su agrupación final forman un todo coherente, estilísticamente afín y que cumple el necesario contraste expresivo: hondo patetismo en “Balada”, el jugueteo ágil de “Todo es ronda” para concluir con la seriedad de las advertencias de “Gotas de hiel” y su final sentencioso. “Canciones para Inés” fue estrenado por la cantante y Elvira Savi al piano en octubre de 1971 en el Instituto Goethe de Santiago.
- 1 – BaladaCompositor: Darwin Vargas
Texto: Gabriela Mistral
Cantante: Scarlett Núñez, mezzo-soprano
Pianista: Andrés Silva - 2 – Todo es rondaCompositor: Darwin Vargas
Texto: Gabriela Mistral
Cantante: Scarlett Núñez, mezzo-soprano
Pianista: Andrés Silva - 3 – Gotas de hielCompositor: Darwin Vargas
Texto: Gabriela Mistral
Cantante: Scarlett Núñez, mezzo-soprano
Pianista: Andrés Silva


