Álvaro de la Fuente
(2003)
Estudia guitarra popular desde los 7 años. En 2021 inicia los estudios de composición en la Academia de Extensión de la Universidad de Chile, ingresando al año siguiente a la carrera de Licenciatura en Artes Mención Composición Musical en esa misma universidad, en donde continúa hasta hoy sus estudios. Ha participado en diversas masterclasses y en 2024 participa en el “Festival de música actual” en la Universidad de la Serena. En 2025 participa del concurso que se llamó para la edición 2025, de temática mistraliana, de la Antología de la Canción de Arte del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado. Aquí obtuvo el primer premio, compartido, con su dueto “Hemos de soñar al unísono”, tomando parte del célebre primero de los “Sonetos de la muerte”.
“Hemos de soñar al unísono” es un dúo para dos sopranos y piano, cada uno con igual protagonismo. Su estilo es intencionalmente ecléctico, recurriendo a técnicas y recursos impresionistas, expresionistas, tonales y atonales. Si bien en el canto las tesituras se entremezclan más de una vez, está estructurado como una soprano I y una soprano II. Las voces van conduciéndose de manera tan orgánica y palmo a palmo, homofónica e imitativamente, que se transforman, en síntesis, en un solo sonido, una hablante, un unísono en el sentido de color protagónico y también metaforizando la unión de la/s hablante/s y su objeto poético, con el cual dormirá en la “misma almohada”.
En este negarse a una voz principal y una subsidiaria, al igual que en la búsqueda consciente, intensa e intencional de la disonancia como punto de expresión y de mórbida “belleza”, no puede dejar de tener cierta remembranza con los madrigales a dos voces de un Monteverdi, por ejemplo. Es más, como un pequeño juego con el título de la obra, las dos voces poquísimas veces reposarán al unísono. El texto, por otra parte, es tratado como una materia prima en la que puede fraccionarse, trabajarse como un fonema; de hecho, el soneto no se recoge completo. La inteligibilidad está supeditada al color, al clima sonoro. El piano, por su parte, va conduciendo, marcando el tactus, el latido; propone ciertos gestos sonoros que van dando unidad al relato, como la nota repetida, por ejemplo; alterna el canto con breves momentos de vuelo lírico, rapsódico incluso, como cadencias de concierto; pero, aún más importante, da el carácter al inicio y lo recapitula al final, otorgando unidad a la canción, que se cierra como si hubiéramos vivido un sueño, atestiguado una visión en la que las hablantes (cantantes) pasan frente a nosotros con sus letanías, sin nunca percatarse de nuestra presencia.
- Hemos de soñar al unísonoCompositor: Álvaro de la Fuentes
Texto: Gabriela Mistral
Cantante: Alejandra Pérez, soprano
Pianista: Andres Silva
