Luis Advis
(1935 – 2004)
La figura de Luis Advis se enmarca en la de un compositor plenamente inserto en lo que es su tiempo, desde un punto de vista de las posibilidades estéticas presentes, el pensamiento, los géneros representativos, componer para los nuevos medios y la filiación política, similar a que lo será la figura del que fue su profesor guía en la composición, Gustavo Becerra Schmidt.
Filósofo de formación, profesión que ejerció en distintas entidades formativas, en especial la Universidad de Chile y Universidad Católica, su aprendizaje musical lo realiza de manera particular, con clases de piano con Alberto Spikin y, en composición bajo la tutela de Gustavo Becerra, como ya se mencionó, aunque tuvo un hogar en el que la música era parte fundamental. A lo largo de un nutrido catálogo compositivo irá perfilando su estilo, que, si bien está atento a las corrientes de vanguardia, se nutre y nutre el folclor chileno y en especial la Nueva Canción, creando obras fundamentales, de firme convicción política, como la “Cantata de Santa María de Iquique” (1970) o el “Canto para una semilla” (1972), que, a pesar de su particularidad chilena, han tenido repercusión mundial, además de perfilar un nuevo género, la “cantata popular”. Esta forma estará presente a lo largo de toda su carrera, como lo demostraría “Murales extremeños” (1993), encargada por el gobierno de Extremadura (España) para la conmemoración de la llegada de Colón a América. Su asociación con intérpretes populares como Isabel Parra, Quilapayún o Inti Illimani corrió paralela con obras de corte docto más estricto, obras sinfónicas y camerísticas, como la “Suite Latinoamericana” (1994), “Cuatro preludios” (1958), “Preludios para piano” (1965) a la vez que obras infantiles y bandas sonoras para televisión, como “La sal del desierto” (1972) y películas tan emblemáticas como “Julio comienza en Julio” (1979) o “Coronación” (2000). También fue un difusor y arreglador musical del repertorio de canción popular chilena histórica, en especial de comienzos de siglo XX. Fue presidente de la Sociedad de Derecho de Autor, SCD y recibió el Premio Presidente de la República en 2003. El Ministerio de las culturas y las Artes de Chile convoca anualmente, desde 2004, un concurso de composición que lleva su nombre y que premia en las tres áreas que reflejan lo que fue el interés y afecto del compositor: música popular, música de raíz folclórica y música docta.
“Cosas – ciclo de canciones para mezzosoprano basadas en el poema de G. Mistral del mismo nombre” consta de cinco breves canciones y fue compuesto por Luis Advis en 1963. Es, por tanto, una obra de juventud. Está justo en el período de cambio de sus obras doctas camerísticas que nutrieron la década del ’50, también su actividad de música incidental para teatro, y el inicio de su adhesión al folclor y la música popular. Esto es fundamental para entender el estilo de la obra, a la vez docta, teatral y de giros populares. “Cosas” toma algunas partes del poema homónimo en nueve partes de Gabriela Mistral publicado en la sección “Saudade” de “Tala” (1938), lo que da a entender su tono anhelante y melancólico. “Cosas” de Advis no aparece citada en algunos catálogos y referencias biográficas del compositor (Escobar, 1995; Escobar e Yrarrázabal, 1969), sin embargo la presencia de la poeta en el listado compositivo del compositor es importante: En la Revista Musical Chilena se cita una presentación como parte de los conciertos de Extensión Cultural de 1958 en la Sala Valentín Letelier y en donde aparece mencionado “Poemas de Gabriela Mistral”, obra de Luis Advis, con el propio compositor al piano y con Pedro Fernández en el canto, actividad que se repetirá en otras distintas instancias universitarias ese año como “recital poético” (Revista Musical Chilena, XIII/63 (enero-febrero, 1959), pp. 77, 78, 79). Y, citando el catálogo de obras doctas que toman poemas de Gabriela Mistral elaborado por Rodrigo Torres (Revista Musical Chilena, Año XLIII, enero-junio, 1989, N°171, pp 42-106) se anota que Advis había compuesto una “Música para poemas de Gabriela Mistral” en 1956, pero para conjunto de sexteto cámara, sin canto, y que en 1957 compuso “Dos canciones para mezzo soprano y piano” utilizando los Sonetos 1 y 2 de los “Sonetos de la Muerte” de la poeta.
Referente específicamente a “Cosas”, aparece que la obra fue encargada por la mezzo soprano Inés Pinto y la pianista Elvira Savi, y su estreno tuvo lugar como parte de un homenaje realizado a Mistral por el Instituto Francés de Cultura (la cercanía de fechas respecto al ciclo de Darwin Vargas y la coincidente relación con Inés Pinto hace un muy interesante paralelo). En septiembre de 1987 también fue interpretado por la soprano Violaine Soublette y la misma Elvira Savi en la Escuela Moderna de Música. La admiración que Advis sentirá por la poesía de Gabriela Mistral se mantendrá a lo largo de su vida y será señalada durante su ceremonia fúnebre, que incluyeron el recitar poesías de ella. (Ver Revista Musical Chilena LIX enero-junio, 2005, N°203, p.125).
Sin embargo “Cosas” siguió presente en la creación de Luis Advis de una manera no poco usual pero particular: casi al final de su vida, en 2003, publica una nueva composición, “Preludios para piano”. Se trata de 16 breves piezas que exploran distintos estilos y técnicas compositivas, desde inspiración popular a docta, un poco resumiendo su estilo. Pues bien, destacando de entre estos 16 surgen cuatro, los números I, XI, XII y XV, que se apartan un poco del estilo general; se trata de la versión, sin canto y con la parte de piano ligeramente modificada, de “Cosas”. De esa manera tenemos “Amo las cosas – Preludio I”, “Me busco un verso – Preludio XV”, “Un río suena siempre cerca – Preludio XII”, “Pienso un umbral – Preludio XI”. En rigor Advis eliminó la línea melódica como si esta, en especial en lo que ocurre con el binomio “Un río… Preludio XII”, no fuera necesaria; de hecho, José Manuel Izquierdo, en su completo análisis de los preludios realizados para la versión de Alexandros Jusakos para el Sello ChileClásico (https://www.chileclasico.com/alexandrosjusakos), intuye muy bien diciendo que es un preludio “intrigante”, de acompañamiento sin melodía; justamente la que Advis eliminó en el proceso, sin compensarlo de ninguna manera. Luis Advis hizo en estos cuatro preludios un proceso inverso a aquel que hizo Gounod dotando de una melodía al célebre preludio de J. S. Bach, depurándolos de reversible manera, y de paso, aprovechando la distancia de tiempo con la creación original, para el rescate del olvido de su propia música.“Cosas”, a la manera de los movimientos de un concierto, va alternando piezas rápidas o intensas, con otras más introspectivas y melódicas. Se inicia con “Amo las cosas”, con una mano derecha en el piano atmosférica y una izquierda polifónica; al inicio del canto (una melodía sencilla pero intensa) ambas manos toman el pulso agitado y obstinado que requiere un texto que expresa la idea fija de quien anhela y no puede olvidar. La siguiente, “Me busco un verso”, bien podría semejar una canción popular, teatral, decadente y apesadumbrada, a la manera de un Weill; aquí el piano subraya el ánimo y el canto. “Un río suena siempre cerca” es, sin duda, la más agitada, con un ostinato en el piano casi percusivo, como una protesta, una proclama, con una extrovertida exigencia vocal hacia el grave y el agudo y la dinámica forte, así como una dinámica que en el piano llega a un final en ffff. “Pienso un umbral” es un vals que puede asociarse a una situación teatral, alienada en recuerdos, sutil, tal como si se hubiese activado una caja de música (la indicación de “automático” en el piano, dando a entender distanciamiento emocional, pero también soledad, es sintomática). La última canción, “Amo las cosas”, retoma el primer texto y es una variación musical de la primera, como dando a entender que, cuando terminamos de recordar, hemos tomado ese recuerdo y lo hemos variando sutilmente, según el ánimo y las circunstancias de cómo lo trajimos al presente. Así se guarda hasta el próximo momento.
- CosasCompositor: Luis Advis
Texto: Gabriela Mistral
Cantante: Montserrat Urbina, soprano
Pianista: Yudalis Perdomo
